Tuve la oportunidad de escuchar una historia muy triste me relataban el sufrimiento de una madre por que sus hijos se perdían en diferentes vicios, donde ella solo recibía indiferencia y no podía hacer nada para cambiar la situación
Pude notar como la embargaba el dolor cuando me describía con detalle cada situación por la que estaban atravesando sus hijos, un aire de resignación corría por su voz al decirme que solo podía esperara el día en que sus hijos reaccionen y finalmente se den cuenta del mal que estaban causando. Mas allá de resignarse ella está en la capacidad de aspirar a más, puede esperar no solo que ellos se den cuenta de cómo se están equivocando sino que cambien radicalmente y se vuelvan unos hombres de bien. Esa misma capacidad la tenemos todos, esperar lo que nadie espera, lo que se cree que es imposible,cuando todas las circunstancias apunten hacia un desastre,es ahi donde nuestra fè debe sobresalir.
Estamos tan acostumbrados a resignarnos, a bajar los brazos, a rendirnos, a dejarnos derrotar pues se hizo todo lo humanamente posible.
Esa es la piedra de tropiezo, lo que es humanamente posible es tan limitado que no nos permite esperar grandes cambios, no nos permite ver grandes cosas realizadas en nuestras vidas y en la vidas de los que amamos, debemos ejercitar nuestra fe al punto que podamos esperar lo imposible,nunca olvides que lo que es imposible para los hombres solo es posible para Dios.
Para que vuestra fé no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
1 de Corintios 2:5
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