martes, 31 de enero de 2012

Un Dios imposible de negar

Es una batalla bastante polémica y fuerte la que se libra yo me atrevería a decir todos los días alrededor del mundo  en cuanto a la existencia de Dios. Los grandes científicos se niegan a creer en la existencia de un ser Omnipotente, Omnipresente, Omnisciente, porque aparentemente no hay pruebas que lo demuestren al 100% y que demuestren absolutamente que existe. Algunos hablan de una luz suprema que beneficia solo a los de su misma especie, es decir a las personas que son luz, lo cual es un concepto mu escueto porque si nos basamos en teorías tan simples como la rotación del planeta nos vamos a dar cuenta que cuando en lugar  hay luz en el otro automáticamente hay oscuridad, esto echaría al trasto el hecho de que la luz pueda ser omnipresente, otros creen en una vida basada en un sincrodestino, en fin hay muchas teorías que tratan de negar lo innegable, la existencia de Dios.
En cuanto a mi se refiere puedo decir en honor a la verdad que la existencia de ese Dios Supremo Trino es un hecho en mi vida, podría mencionar una infinidad de episodios en donde pude experimentar la presencia de mi Dios, pero me voy a remitir a la última que me sucedió casualmente ayer.
Mi hija fue diagnosticada con Displasia en la cadera derecha, que básicamente es una enfermedad ósea, congénita, hereditaria y degenerativa; producida por una malformación de la articulación coxofemoral. Su genética se daba y tenía muchas probabilidades de padecerla porque existe en la familia un caso muy cercano que lo presento y de manera severa. Se le detectó tarde el problema, por lo que se comenzó tarde el tratamiento que consistía en 6 meses de una férula que tenia la función de corregir el defecto.
Voy a comenzar demostrando  la existencia de Dios por el hecho de que en primer lugar mi hija no presento un grado alto de displasia, que en teoría se esperaba debido a su carga hereditaria pero lo que mas me impacto y va contra todo pronóstico es que en cuestión de 2 meses se presentara una mejoría a tal punto de que se va a reducir el tiempo de tratamiento a la mitad porque su cadera esta casi normal, ya no presenta muchos signos de la malformación y no será necesario el tratamiento completo.
Con esta experiencia, puedo decir  UNA VEZ MAS que Dios no solo existe allá muy lejos donde nadie lo ve ni lo ha visto, sino que es un Dios REAL, un Dios que forma parte de mi vida y que es sensible a mis necesidades.
Nos perdemos de tantas bendiciones por no conocerlo, porque lo que paso con mi hija es una promesa cumplida: Por su llaga fuimos sanados.


Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
Isaías 53:5

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