El deseo de
Dios es que prosperemos, en todas las áreas de nuestra vida, la semilla de la
prosperidad está en la Palabra, nuestra misión consiste en hacerla crecer y dar
fruto.
La única
manera de poder cumplir con la misión es guardar los mandamientos del Señor en
tu corazón, meditando en su palabra, buscando su voluntad cada dia, alineando
tu mente con sus estatutos, conociéndolo
Cuando cumplimos
con el deber de guardar sus mandamientos, poniéndolos en práctica, vamos a ver
frutos de prosperidad en nuestra vida.
Debemos cambiar
nuestra naturaleza pecaminosa, llena de esquemas mundanos por la naturaleza de
Dios , y la única manera de hacerlo es guardando sus mandamientos y estatutos
en nuestros corazones y en nuestras mentes de manera que cada conflicto y
circunstancia de nuestra vida la podamos afrontar con la Palabra. Como producto
de aplicar la Palabra y convertirla en parte de nuestra vida a tal punto de que reaccionemos conforme a ella
en cada momento, comenzaremos a disfrutar de una vida nueva, de una vida plena
conforme a los designios de Dios.
La Palabra
de Dios debe convertirse en nuestra guía, en nuestro camino a seguir , es
nuestro manual de vida que el Creador nos envió. Cuando comencemos a seguir las
instrucciones del Manual obtendremos resultados satisfactorios y este
proceso ordenará nuestra vida.
Su Palabra
siempre nos sustenta en la espera, nos calma en la angustia, disminuye la
ansiedad y nos brinda paz
¨Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para ellos
tropiezo¨
Salmos 119:165